Esperaste a decírmelo cuando creías que podías provocarme ,y lo llevabas rumiando...dos meses -calculo,aunque con escasa precisión- algo que yo me gritaba en silencio mucho antes;por lo tanto, el mérito no es tuyo.Pero si la osadía.
Y un día con las sábanas de por medio...y nuestra ropa cayéndose por el lado izquierdo de tu cama,me sueltas con ese color en la voz tan pausado con el que conseguías excitarme ...eclosiona!!
No te referías, de eso estoy segura a nuestros choques sexuales de nueve...mi timidez la supiste pasar por alto y a mi pudor lo conseguiste poner a raya.
Esta noche,a sabiendas de que no me lees,ni tan siquiera intuyes que escriba-te invité a entrar, no me has prestado antención,no pienso repetirlo-esto te lo dedico,porque aun estando segura de no haber eclosionado de la manera en que me lo has pedido,me apetece escribir,y esto por favor,no lo taches de banalidad si algún día te caes aquí...que no soporto irme a la cama sin tomar una infusión con esas galletas redondas con sabor a miel.No sólo eso...sin pretenderlo he conseguido,auque no lo creas,detenerme y tardar quince minutos en comer una naranja gajo a gajo...y desde hace veintitrés mil ochocientos veintiocho segundos, la comida me sabe mejor.
